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19º CineBH: El nacimiento de una película con Madalena

  • Foto del escritor: Marcelle Won Held
    Marcelle Won Held
  • 14 nov
  • 2 Min. de lectura
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Por Marcelle Won Held | Reseñas


Este texto es una colaboración especial entre la plataforma Sara y Rosa y el cineclub Guy-Blaché para la cobertura del 19º CineBH.


En Morte e Vida Madalena (2025), Guto Parente construye un retrato afectivo y caótico del propio proceso de realización cinematográfica. Madalena (Noá Bonoba), productora de cine embarazada de ocho meses y afligida por la muerte de su padre (Carlos Francisco), decide unir fuerzas para filmar el proyecto de ciencia ficción que él había imaginado. Partiendo de esta premisa, el director convierte el caos en el principio que rige lo colectivo y también la narrativa misma.


Durante su proyección en el 19º Festival CineBH, la sesión estuvo marcada por las risas, poniendo de relieve cómo la película logra transformar la desesperación cotidiana de un rodaje en humor. Situaciones reconocibles para quienes trabajan en el cine se elevan al absurdo, como lo define el propio director, adquiriendo dimensiones cómicas. El montaje favorece la aparición de este humor, que en cada corte parece comprender el ritmo de la risa, creando una armonía que sostiene el tono tragicómico de la narración.


Al colocar a la productora como protagonista, se da voz a un rol esencial, aunque a menudo invisible. Madalena carga literalmente con el peso de crear una película y una vida, mientras intenta reconciliar el duelo, el agotamiento y la necesidad de que todo suceda. Esta elección también visibiliza una profesión predominantemente femenina, constantemente llamada a resolver problemas y apagar fuegos. La película reconoce este rol como una fuente de poder creativo a través de las experiencias que el departamento hace posibles.


La interpretación de Noá Bonoba mantiene el tono dramático de la narración, que da lugar de forma natural al humor. Su actuación se enriquece con sus encuentros con los demás personajes, especialmente con Oswaldo (Taviinho Teixeira), guiado por su propia locura.


Los elementos metalingüísticos son clave en la obra. La «película dentro de la película» no es solo un recurso narrativo, sino una reflexión sobre el acto mismo de la creación, sobre el deseo de seguir filmando incluso cuando todo parece desmoronarse. Parte del equipo técnico está formado por cineastas independientes que también se interpretan a sí mismos, difuminando así la línea entre ficción y realidad.


En los festivales de cine brasileños, la comedia aún ocupa un espacio limitado. En Morte e Vida Madalena , se destaca una nueva forma de hacer comedia en Brasil, nacida de los márgenes y la experiencia colectiva; un humor que no depende de la caricatura, sino de la precariedad compartida, la inadaptación y la improvisación como lenguaje. Es en este contexto que la película se conecta con un movimiento de formación de nuevos centros de producción audiovisual, que emergen fuera del eje Río-São Paulo y que traen consigo otras voces, cuerpos y formas de existir, ampliando además las posibles estrategias humorísticas.


En definitiva, lo que Guto Parente nos ofrece es una declaración de amor al cine independiente brasileño, ese que, a pesar de la falta de recursos, las incertidumbres y el agotamiento, sigue existiendo. La película celebra la resiliencia del cine como un gesto vital, como un nacimiento constante. Entre la vida y la muerte, Madalena sigue dando a luz a mundos posibles.


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