top of page

Ministério da Cultura y el Governo de Minas Gerais presentan:

Título de la publicación

¡Suscríbete a nuestro boletín!

Siga nosso instagram

10° Festival Ecrã - El Cine entre el Arco y el Iris: Breve ensayo sobre las sesiones Foco Raffaella Rosset y Foco Jeannette Muñoz

hace 2 días
4 min de lectura

Por Sofia Arantes| Ensayos



XIII

Existe siempre el mar

sepultando pájaros

renovando sollozos

rompiendo gestos.

Balada de Alzira, Hilda Hilst


El ensayo experimental a continuación fue escrito a partir de las dos sesiones Foco exhibidas en la Cinemateca del MAM-RJ por el 10° Festival Ecrã el día 17 de julio.


El Foco Raffaella Rosset y el Foco Jeannette Muñoz fueron dos programas armados por los curadores Gabriel Linhares y Roberta Pedrosa, en consonancia con las respectivas artistas. El Festival ECRÃ es un evento de Arte y Cine Experimental interesado en la exhibición de obras audiovisuales que escapan de los modos convencionales de producción y exhibición. Los programas Foco se centran en artistas específicas con trayectorias más consolidadas y se construyen en torno a un diálogo entre diferentes obras de la misma artista.


Transitando por salas de cine, artes interactivas, instalaciones, juegos y performances, ECRÃ presenta, en importantes espacios culturales de la ciudad de Río de Janeiro, experiencias artísticas que dilatan el cuerpo del espectador y expanden los estados perceptivos frente a las imágenes y sonidos de lo contemporáneo.


Iris, figura de linaje oceánico, es la primera mensajera de los dioses. Descrita como una columna brillante que sostiene los Cielos y la Tierra.


Apertura entre mundos, lleva consigo la soportabilidad de la experiencia humana en contacto con lo divino. Iris, órgano modulador de la entrada de luz, es el espectro prismal de la luz primera. Localizado entre la pupila y la retina, decide lo que el cuerpo humano soporta ver.


Entidad doble que constituye las travesías de lo sensible en contacto con el rectángulo blanco.


Suspendidos en un espacio nulo, como sugiere Frampton, quedamos a la espera del infalible performer que hace nacer rayos de luz de sus entrañas hacia la superficie del rectángulo blanco.


Si el filme es un espacio contenido y el rectángulo blanco es eterno, recordemos que el Sol es el primer proyector y el arcoíris es su luz dispersa en un espectro continuo que toca las nubes.


Refracción luminosa que hace existir la vida.


Ahora, imaginemos que, frente a ese performer mecánicamente infalible, se encuentra un mar de cristales de geometría prismática. Y que, al chocar con la luz irradiada por él, la luminosidad se fragmenta en un infinito de colores dispersos por las superficies del espacio. Haciendo llover colores, el rectángulo blanco cesa de existir y lo que nace son arcoíris que invaden la sala de cine y crean un cine latitudinal hecho para mirar hacia los lados y girar el cuerpo. Durante seis minutos, somos infantes que olvidaron cómo se asiste a una película y nos deslumbramos con los brillos centelleantes de una imagen efímera que habita las diagonales, las loterías y las verticales. El espectador se convierte en montador de su propia experiencia cinematográfica al elegir la dirección de la mirada y el sentido del cuerpo, recordando que los ojos son la primera isla de edición.


El filme es dicho como un río suelto de sus propias imágenes.


El deseo del río es desbordar. Sus imágenes desean inundar.


Una inundación de los sentidos crea un cine para ver sumergido. Cachoeira es un filme en el que el público está entre el Sol y el Horizonte, testigos de una refracción originaria que hace suceder un cine arcoíris.


En O rio sobre a serra, trece segundos de una historia inventada se dividen en 80 fotogramas. El Tietê atraviesa la ciudad y sus cuerpos. Su revuelta fluvial de necesitar destruir el concreto que lo contiene. Debajo de esta, otras ciudades. Para que puedan emerger nuevamente, algunos palacios tendrán que derrumbarse.


Sonidos de vértigos acuáticos conducen la inundación de la sala de cine.


Obras fluviales que encuentran en la brevedad su liberación de experimentación. Conduciéndonos a los arcos de los movimientos acuáticos errantes que nunca completan sus giros.


En los arcos que nunca se cierran, encontramos en Puchuncaví (2014 - en curso) de Jeannette Muñoz un filme abierto que sigue modificándose por la suma o resta de instantes de brevedades ordinarias capturadas en 16mm.


Obra en curso como un flujo de agua que captura el imaginario vivo de un territorio que es, simultáneamente, zona de festividad y de sacrificio. Contra el asesinato de la memoria y contra la intoxicación de la vida por las nubes artificiales, Muñoz evidencia la fuerza mundana de los archivos de las existencias mínimas: la coreografía de los pelícanos, la arena habitada por familias, la madre que enseña a su hijo a surfear, el debajo del muelle. Radicalmente simple hasta volverse radicalmente intempestivo en la relación entre las olas y la cámara.


En uno de los filmes, se ve una geometría del encuadre de las agitadas olas bajo un muelle, creando una profundidad plástica de la furia marítima. O incluso cuando vivimos momentáneamente una hipnosis mecánica de una cámara que hace un zoom in y out à la Wavelength entre los vientres de las rocas aisladas hacia el cuerpo industrial maldito que contamina las orillas.


En un instante hipnagógico, cerré los ojos y cuando los abrí me asusté al mirar la pantalla y ver las olas irrumpiendo desde la pantalla hacia la sala.


El tren llegando a la estación de la nueva ecología de las imágenes es el mar viniendo a recuperar lo que es suyo.


Parte II. Filmes-Cartas. Te regalo mi mundo.


Imágenes epistolares de una íntima compartición entre lo que veo y lo que te dirijo. Acto de amor al cine y a la naturaleza de las cosas.


Entre el Arco y el Iris, Rosset y Muñoz son el pilar de una experimentación ecofemenina que hace que el Tietê desemboque en el Pacífico. Mensajeras de los murmullos de los cuerpos de agua violentados por la historia del progreso, comunicadoras epistolares de las imágenes que se escurren por los escombros de la civilización industrial y sueñan con poder proyectar sus propias imágenes.


Además de la inconfesada amargura

de esta espera

existe siempre la tierra

deshaciendo

las voluntades primeras de Existir

Comentarios


bottom of page