21ª Muestra de Cine de Ouro Preto — Filmar mujeres, olvidar el resto...
- 29 jun
- 4 min de lectura
Actualizado: hace 3 días
Por Nayara Aguiar| Criticas

El sábado, la Mostra de Cinema de Ouro Preto me trajo una imagen de la que no consigo escapar. Una mujer rubia, impecablemente maquillada y vestida, empuña un látigo. Frente a ella, un hombre negro; su nombre, de una ironía cínica, es Zé Preto, y es azotado en un granero mientras un caballo observa al fondo. Después de azotarlo hasta hacerlo sangrar, ella tiene sexo con él. La escena se dio como un punto de inflexión y, mientras luchaba contra mi incomodidad y mis ganas de evadirla, no lograba conformarme. ¿Qué se quiere decir con esto?
La escena no se anuncia, aparece por un intersticio — como todo en Garrett. La cámara al acecho, el encuadre cerrado, la psicología antes del escándalo; es solo después que el impacto organiza su propio sentido. Hay una inversión aquí —la mujer en el lugar del verdugo— pero la jerarquía racial permanece intacta: el cuerpo que es azotado sigue siendo el negro, aquí un hombre servil, instrumento de purgación de los deseos de la patrona. Una emancipación que se asienta sobre la servidumbre del otro. Es una escena para la que ninguna respuesta satisfactoria cabe en una sola frase. Esa es la trampa y el mérito del gesto curatorial que acercó Mulher, Mulher (1979) a Polícia Feminina (1960), de Ozualdo Candeias — ambos exhibidos en nuevas copias digitalizadas, dentro del recorte de la Muestra Temática Preservación.
Películas y tradiciones distintas, la programación tensiona esto. Ambas arrancaron risas del público, pero por razones que no se equivalen. Candeias rodó Polícia Feminina en 1960, en blanco y negro, diez minutos de documental sobre mujeres dentro de una institución que las acepta con reservas — el humor es la textura del filme: el muchacho respondón, la policía que solo quiere sentirse mujer, la geometría casi cómica de los encuadres organizando un mundo donde todo tiene su lugar correcto. Garrett, en cambio, en 1979, opera en un territorio radicalmente distinto: la pornochanchada de la Boca do Lixo, donde filmar a una mujer que desea es, al mismo tiempo, liberarla y consumirla. En Mulher, Mulher el público también rio — un chiste que vale la pena examinar. La presentación de ambos filmes juntos bajo la rúbrica del cine paulista independiente es, en sí misma, una afirmación sobre lo que ese cine fue capaz de contener.
Una viuda, Alice, decide exiliarse en el campo. Su marido está muerto, pero no ha desaparecido: las grabaciones de las sesiones de terapia que él dirigía recorren todo el filme — un psiquiatra que abrió el matrimonio a otros cuerpos, siempre en sus propios términos; su presencia fantasmagórica sigue marcando el deseo de la mujer que quedó. Lo que viene después —Jumbo, su amado caballo; Marta, una universitaria— la sinopsis lo enuncia sin ceremonias, y el filme también. Mulher, Mulher no esconde lo que es: pornochanchada, Boca do Lixo, producto de un mercado que sabía exactamente qué vendía. Pero Garrett filma como si la cámara hubiera llegado demasiado pronto y hubiera visto demasiado. El deseo que aparece en la pantalla no obedece —ni a la moral, ni a la lógica del erotismo de consumo que lo rodea. La viuda no es castigada, ni es redimida. Más que eso, ella imita —tres disparos a un hombre que, patéticamente, le suplica durante todo el filme, tal como una de las pacientes del marido narró en una grabación. No es redención, es otra cosa. Alice sale del mismo modo en que entró: entera, opaca.
El cine aprendió a filmar ciertos cuerpos; qué hacer con ellos es otra cuestión. La imagen del deseo femenino progresa, pero no en el vacío —avanza sobre un cuerpo que el filme nunca trata como sujeto. Zé Preto aparece identificado por el color antes que por cualquier otra cosa, y es solo por el color que el filme lo conoce —no tiene interior, no tiene salida. Está ahí para ser usado, aunque sea por una mujer; la cámara pasa por él como pasa por el granero, por el caballo, por el látigo. La representación avanzó; la ontología se quedó atrás. Las mujeres ganaron pantalla, deseo, opacidad —pero queda en suspenso la pregunta sobre a quién reconoce el cine como ser legítimo, que existe para sí mismo. El cuerpo negro ni siquiera entró en esa disputa.
Mulher, Mulher y Polícia Feminina forman parte de un cine que descubrió a las mujeres como sujeto antes de saber qué hacer con ese descubrimiento —y que nunca llegó a descubrir qué hacer con el cuerpo negro. La mirada que encuadra el deseo femenino todavía pertenece a otro orden; el cuerpo negro ni eso —entra como dato, como escenario, como superficie donde el deseo ajeno se resuelve. Garrett filma todo esto sin pestañear —incluida Alice teniendo sexo en tacones altos—, el filme no contabiliza el costo, es solo una construcción: el deseo filtrado por la mirada que lo fabricó.
Si Polícia Feminina cuestiona la lógica de espacios históricamente masculinos, Mulher, Mulher pregunta quién tiene el derecho de definir lo que una mujer siente. Ninguno de los dos responde de forma limpia. "El ser humano es un agujero profundo" —el enunciado aparece en el segundo como un soplo. Sartre pasó páginas describiendo la vulva como símbolo de la ausencia, de la nada. Garrett no me sonaba particularmente existencialista, pero Sartre debió de haberlo leído. "Pensar en hombres muertos", dice una de las pacientes, "siempre fue emocionante y me hace feliz, me excita" —y ahí Sartre ya no explica nada. No es falta. Es deseo que tiene nombre, tiene objeto, tiene goce.
¿Y qué quiso decir con esto? Al final, lo que queda es el sábado. La sala, el látigo, el caballo al fondo. Garrett murió en 2003; Candeias, en 2007. Los filmes siguen siendo exhibidos, haciendo lo que siempre hicieron. Cualquier incomodidad provocada por una "sola" escena no llegó después del filme: estaba ahí desde el primer fotograma, esperando. Ver los filmes juntos es entender que el archivo guarda demasiado bien ciertas cosas; solo queda saber qué hacer con ellas.















![No novo ensaio publicado em nosso site, escrito sob o calor da exibição de Vámonos, Bárbara (1978) no Cineclube Ibero-americano Permanente, nesta quarta-feira, dia 17 de junho, Juliana Gusman destrincha como a cineasta espanhola Cecilia Bartolomé tensiona o texto matriz de Martin Scorsese (Alice Não Mora Mais Aqui) através de um exercício de distanciamento formal e discursivo.
Longe de se curvar às estéticas do norte global, o texto de Juliana reafirma a posição do filme na cartografia ibero-americana, costurando cumplicidades com o cinema de ruptura feito por mulheres aqui:
“Talvez Vamos, Bárbara se achegue mais, na verdade, de nosso próprio road movie feminista inaugural, Mar de Rosas (1977), de Ana Carolina. [...] a Betinha de Cristina Pereira compartilha certas inadequações incendiárias com a Bárbara de Cristina Alvarez – para além da cabalística coincidencia no nome de suas intérpretes.”
Leia mais sobre a diretora e sua obra no ensaio de @juliana.gusman, escrito para o 3º encontro do Cineclube Ibero-americano Permanente, uma parceria entre Sara y Rosa, Cine Humberto Mauro do @palaciodasartes_ e Instituto Cervantes de BH.
🔗 Leia o ensaio completo em sarayrosa.com
#SaraYRosa #CeciliaBartolome #CinemaFeminista #CríticaFeminista
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En un nuevo ensayo escrito a raíz de la proyección de Vámonos, Bárbara (1978) en el Cineclub Iberoamericano Permanente, Juliana Gusman analiza cómo la cineasta española Cecilia Bartolomé desafía el material de origen de "Alice Doesn’t Live Here Anymore" (de Martin Scorsese) mediante un ejercicio de distanciamiento formal y discursivo, y reafirma el lugar de la película en el panorama de cine iberoamericano, estableciendo vínculos con el cine pionero de mujeres aqui:
"Quizás Vamos, Bárbara acercase, de hecho, a nuestro propio roadmovie feminista inaugural "Mar de Rosas"(1977), de Ana Carolina. Felicidade, el personaje poco convencional de Norma Bengell, es más sombría que Ana y su destino, menos próspero, pero la Betinha de Cristina Pereira comparte ciertas deficiencias incendiarias con la Bárbara de Cristina Álvarez, más allá de la coincidencia cabalística en los nombres de sus intérpretes."
🔗 Lee el texto en sarayrosa.com](https://scontent-den2-1.cdninstagram.com/v/t51.82787-15/726575221_17917835919390781_4399166472106971886_n.jpg?stp=dst-jpg_e35_tt6&_nc_cat=110&ccb=7-5&_nc_sid=18de74&efg=eyJlZmdfdGFnIjoiQ0FST1VTRUxfSVRFTS5iZXN0X2ltYWdlX3VybGdlbi5DMyJ9&_nc_ohc=R3nrjBK7H4YQ7kNvwFjzNaq&_nc_oc=Adq4_F5v-jZ41R09Phnxyxtr9hkvTF2bNmuwot6V5PxOvMXnR-TcZYWwlo3GJS87jvQ&_nc_zt=23&_nc_ht=scontent-den2-1.cdninstagram.com&edm=ANo9K5cEAAAA&_nc_gid=wyJvx9T4OVA9bNaKjWFpmQ&_nc_tpa=Q5bMBQLItiezTmkABzAjagoBQTJTyGOTtfo48gLcLt51uvGCEopfgHHG1j20o1YgMWSWLG7_2FNojYdr&oh=00_AQH-gdZiRWtinRpomV4KtY8zZr21-iihEEN0MgStYn6RjQ&oe=6A87677F)








![“Curar não é apenas escolher filmes; [...] é, antes de tudo, um exercício de escuta ao que pede passagem.”
Neste texto, Vanessa Santos defende a curadoria enquanto um campo relacional. Partindo da obra "Le Grand Calao", ela nos convida a romper com a lógica da exaustão e a enxergar o descanso como um gesto radical de resistência.
“Entre afetos, silêncios e partilhas, vai sendo tecida uma ode ao tempo feminino, numa atmosfera que desafia o peso do cotidiano e que irradia o desejo de existir fora das obrigações.”
Para Vanessa, o olhar curatorial é uma construção que atravessa memórias, desejos e a urgência de criar condições de aparecimento para narrativas historicamente marginalizadas. Aqui, programar filmes torna-se um ato de desobediência visual que recusa o fardo e reivindica o prazer.
Uma proposta essencial para quem pensa o cinema como um território vivo de disputas simbólicas e políticas.
🔗 Leia o texto completo em sarayrosa.com
#SarayRosa #VanessaSantos #Curadoria #CinemaNegro #PoliticasDoOlhar #LeGrandCalao
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“Curar no es meramente elegir películas; [...] es, sobretodo, un ejercicio de escucha de aquello que busca abrirse paso.”
En este texto, Vanessa Santos defiende por la curaduría como un campo relacional. Tomando como referencia la obra "Le Grand Calao", ella nos invita a romper con la lógica del agotamiento y a concebir el descanso como un gesto radical de resistencia.
“Entre afectos, silencios y actos de compartir, se teje una oda al tiempo femenino; todo ello en una atmósfera que desafía el peso de lo cotidiano y irradia el deseo de existir más allá de la obligación”.
Para Vanessa, la mirada curatorial es un constructo que atraviesa memorias, deseos y la urgencia de crear las condiciones propicias para el surgimiento de narrativas históricamente marginadas. Aquí, la programación de películas se convierte en un acto de desobediencia visual que rechaza la carga y reivindica el placer.
Una propuesta imprescindible para todo aquel que conciba el cine como un territorio vivo de disputa simbólica y política.
🔗 Lee el texto completo en sarayrosa.com](https://scontent-den2-1.cdninstagram.com/v/t51.82787-15/704750670_17913389088390781_5809290323017999812_n.jpg?stp=dst-jpg_e35_tt6&_nc_cat=107&ccb=7-5&_nc_sid=18de74&efg=eyJlZmdfdGFnIjoiQ0FST1VTRUxfSVRFTS5iZXN0X2ltYWdlX3VybGdlbi5DMyJ9&_nc_ohc=IvWzC9GFUJ0Q7kNvwHRXpn-&_nc_oc=Adp9wPzuTtTR_e9RScirvgNqEnJSgOAjUz3rAXmGxyUkXWoW66G8vLuN_GpKfNLMbHI&_nc_zt=23&_nc_ht=scontent-den2-1.cdninstagram.com&edm=ANo9K5cEAAAA&_nc_gid=wyJvx9T4OVA9bNaKjWFpmQ&_nc_tpa=Q5bMBQI0EQopH6MVxZjTmuvH2r3IuuAik13U2Slo_Z4ZLs3UWFenCoEjFgQpSdkiQIAOzkCxD1HvVf0W&oh=00_AQH3MA3QvK3ldQVT3NFvIJbu923PaDuQg0Ef4NONL0kV5g&oe=6A876136)



![“Sou um corpo dissidente do (cis)tema de sexo-gênero (…) Habito fronteiras.”
Neste ensaio, @luignascimento parte de si para atravessar o cinema: da ausência de referências à urgência de se ver em cena, das representações estereotipadas à construção de um cinema sapatão brasileiro contemporâneo, feito por quem vive essas experiências.
Entre apagamentos, “in/visibilidades” e narrativas marcadas por violência, o texto revela também as brechas — filmes, gestos e alianças que transformam o cinema em espaço de existência, desejo e criação.
“Há um senso de urgência que acompanha esse desejo […] urgência de falar para nós, por nós, mas também de gritar ao mundo quem somos e quem podemos ser.”
Um mergulho sensível e político em um cinema que se constrói no afeto, na coletividade e na invenção de outras possibilidades de vida.
🔗 Leia na íntegra em sarayrosa.com
#SaraYRosa #CinemaSapatão #CinemaQueer #CríticaFeminista #CinemaBrasileiro
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Entre las brechas sápatonas en el cine brasileño
Por Lui Nascimento
“Soy un cuerpo disidente del (cis)tema de sexo-género (…) Habito fronteras.”
En este ensayo, Lui Nascimento parte de su propia experiencia para atravesar el cine: desde la ausencia de referentes hasta la urgencia de verse en pantalla, de las representaciones estereotipadas a la construcción de un cine lesbiano contemporáneo en Brasil.
Entre invisibilidades y narrativas marcadas por la violencia, el texto también revela las grietas — películas, gestos y alianzas que transforman el cine en un espacio de deseo, existencia y creación.
“Hay una urgencia […] de hablar para nosotres, por nosotres, pero también de gritar al mundo quiénes somos y quiénes podemos ser.”
Un recorrido sensible y político por un cine que se construye desde el afecto, la colectividad y la invención de otros mundos posibles.
🔗 Lee el texto completo en sarayrosa.com
Imagens dos filmes “Peixe” (2019) de @ygcf_ysmn e “Minha história é outra” (2019) de Mariana Campos](https://scontent-den2-1.cdninstagram.com/v/t51.82787-15/693332325_17910936828390781_3741062162069005596_n.jpg?stp=dst-jpg_e35_tt6&_nc_cat=101&ccb=7-5&_nc_sid=18de74&efg=eyJlZmdfdGFnIjoiQ0FST1VTRUxfSVRFTS5iZXN0X2ltYWdlX3VybGdlbi5DMyJ9&_nc_ohc=YjvoaVBusRgQ7kNvwElI_6A&_nc_oc=AdqJebd7zxtfs2txRlh0mwdxfDV4Lzi3e85C-8mgn_4mIdfMKO5iEfn9RYzT2m-eBY4&_nc_zt=23&_nc_ht=scontent-den2-1.cdninstagram.com&edm=ANo9K5cEAAAA&_nc_gid=wyJvx9T4OVA9bNaKjWFpmQ&_nc_tpa=Q5bMBQKKTicK1CNVq5GTezd_IR5UXvrspz8G0U7QwwJw0l5HYT4c_O6i9nbUGtV1pAtOICPzxjQQDTR3&oh=00_AQE1YzRVeoydMOJPKmVfvcXjKRK4Lit8O-mX1y9ue102pA&oe=6A876252)





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