Landeta era un anacronismo misterioso, una aparición divina con los pies bien puestos en la tierra. Nacida en una familia de clase media-baja en la Ciudad de México en 1913, fue criada por su abuela en San Luis Potosí tras la prematura muerte de su madre tres años después. De niña, estudió inglés, francés y literatura por su cuenta, aspirando a formarse profesionalmente en un mercado que aún excluía a las mujeres.